Cuando estaba en el colegio solía agarrar cualquier hoja y escribía todo lo que me pasaba por la cabeza. Ahora, estoy haciendo un poco lo mismo.
Siempre, en todo momento, tengo mucho en mi cabeza. Mucha información. Por eso mismo, me enredo al hablar y tartamudeo. Me salto palabras enteras e incluso a veces las digo al revés.
¿Por qué digo todo esto? Porque lo que voy a escribir es algo que me ha estado dando vueltas desde que corté el teléfono hace unas horas.
Suelo ser una persona cerrada. Si, es cierto que hablo hasta por los codos. Pero nunca de mí, o más bien, de lo que siento. Sólo banalidades. Uso máscaras sobre máscaras.
Pero hace un tiempo, vengo haciendo todo lo contrario. Y me sorprende. Me sorprende sentirme así de cómoda con una persona. Me sorprende que no se me apriete el estómago para contarle algo. Y he dicho cosas, que sólo sé yo. Y mi yo más interno. Porque hasta para mí misma me pongo máscaras.
Con otra persona, hubiera sido capaz de ocultar y mentir sin arrugarme sobre el hecho de tener un blog. Dos blogs, Pero en cambio esta vez, yo misma, sin que me preguntara, le dije: tengo un nuevo blog. E incluso, es muy probable que lea esto. *holi*
No le he dicho que le he contado cosas que nadie sabe. *aunque considerando que puedes estar leyendo esto, ahora lo sabes jjj* Tampoco le he dicho que el otro día me vio llorar un poquito, y hay gente que conozco de años y nunca me han visto llorar a menos que esté ebria.
Si, a veces (sólo a veces) cuando tomo boto varias máscaras. Por ejemplo (sé que es un tema que dije que no tocaría, pero sirve bastante para ejemplificar), cuando terminé la relación ante-pasada, mis amigos no me vieron llorar ni una sola vez. Sí, lloré días enteros. Igual que en las películas y en las historias más dramáticas. Pero mis amigos no me vieron llorar ni una sola vez. Sólo me quebré un día que vinieron dos amigos a tomar vino y comer pizza a mi casa. Una vez lloré por teléfono cuando llamé desesperada a mi amiga que estaba en España y sería.
Dos veces, cuando hay amigos que me conocen desde los 10 años y mis amigos de la universidad que me conocen desde los 18.
Me fui por las ramas. El punto es, que puedo mirarla a los ojos y decirle lo que siento. Sí, lo que siento. Quizás me demore unos minutos, pero lo hago. ¡LO HAGO! No le miento y no me miento. Que la única razón por la que me pongo nerviosa, por la que se me para la respiración y se me pone la piel de gallina, es cuando me mira, me toca, siento su aroma, cuando siento su voz, cuando me escribe. ¿Por qué? Por que me encanta. Puta que me encanta. Me encanta al nivel que me pueden poner una pizza y a ella enfrente y la voy a elegir a ella. *si, así de mucho me encantas* Y más aún, la quiero, y mucho.
Volviendo al tema. Tan cómoda me siento al "abrirme" (frase cliché) con ella, que no tengo problema de escribir esto siendo que es muy posible que lo lea. *que lo estés leyendo*
Estoy dejando que me conozca y me gusta.
Estoy sonriendo. Sonriendo por dentro.