Iba a hacer otra entrada, que era bastante larga. Pero en función del tiempo y todas esas cosas, preferí hacer esta.
Ayer, me quedé pensando con lo de la última entrada. Sobre los apodos que se les pone a las parejas y miau.
Yo nunca fui de andar poniendo apodos de broma y mucho menos de cariño. Recuerdo que el primer apodo que me puso niña ex fue "hobbit/Frodo gay/Gollum". No estábamos ni pololeando.
El primero que le puse yo fue "poto/potito". Le comencé a decir así, porque a mi hermano chico lo llamaba de la misma manera.
Después fue variando. Muchos apodos entre medio. Gatito, chanchito, burro, Dory, gnomo, bua bua (lo sacó de un diario que me hacía madre de bebé, donde anotó las palabras que decía yo), bebé, melón, tuna, entre otros. También nos decíamos "amor".
Tanta era la costumbre, que entre nosotras no era normal llamarnos por nuestro nombre. Recuerdo que fue extraño cuando viajé a Iquique, conocí por primera vez a su familia y teníamos que llamarnos como XXX y Paula. La situación se repitió siempre que veíamos a la familia de la otra.
Recuerdo que al Julian le decía "amor" o "Julián". No recuerdo como me decía a mí. Ups.
Con la Paulina nos decíamos "beibi", "cariño" y no recuerdo que más. Algunas veces me dijo "amor" o "poto", pero nunca se lo dije de vuelta. Creo que había pasado muy poco tiempo como para decirle "amor" de nuevo a alguien. Y no volveré a decirle "potito" a nadie. Sólo al Gabriolo.
A niña de Santiago le tenía apodo cariñoso pero nunca se lo dije. No alcancé.
Quizás algún día se entere.
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