miércoles, 20 de abril de 2016

V. Las profundidades

El mar no me da miedo. Me gusta meterme, nadar, tirarme en las olas y que de vez en cuando me lleven. 
PERO

Pero, me dan miedo las profundidades del mar y todo lo que habita en ellas. Y ni siquiera tan profundidades. Creo que me daría un ataque, un REAL ataque si me topo en el mar con un lobo marino.

Felipe, sabe que me da miedo, y vez que encuentra un video de algún ser gigante marino, me lo manda.
Me dan escalofríos ver esos encuentros fortuitos de la gente con las ballenas.

No sé de donde cresta viene tanto susto. No suelo tener tanto miedo a lo desconocido. Por ejemplo, la muerte, que es uno de los reales misterios de la humanidad, no me causa mayor problema.

Recuedo que mi tía nos contó una historia una vez. 
Un caballero que había sido parte de la Armada, algo así como un buzo (no tengo idea cuál es el nombre correcto para un buzo de la armada y poco me interesa). Una vez, estaba buceando en el sur, en la oscuridad. Miró a su lado, y se abre un ojo redondo y muy grande. Ese hombre, acostumbrado a bajar al mar, que conoce muy bien todos los animales que ahí habitan, no supo de dónde venía ese ojo. Nunca más volvió a bajar. 

Así que si alguna vez señor/a lector/a inexistente, ha visto videos de gente histérica arrancando de mantarayas inofensivas y cosas así (y se ha reído), considere que yo haría exactamente lo mismo. 

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