sábado, 23 de abril de 2016

XI. O T I N I F N I

La entrada X la escribí antes que pasara todo y le di con el palo al gato, le di justo en el clavo y todas esas frases para decir que le "achunté". Mientras escribo esto, se pone a llover torrencial, cual película de mujer sola escribiendo sola con la lluvia afuera. Me falta el puro gato. Pero ¡oh, surprise!, les soy alérgica.

No estoy enojada con ella. De hecho la entiendo mucho, aunque no haya sido capaz de decírselo. Estoy enojada conmigo. Estoy furiosa conmigo misma. Yo soy la que me pongo en estas situaciones. Yo soy la que decide abrirse con la gente. Creo que nunca he sido capaz de explicar bien lo que a mí me cuesta eso. Todo lo que significa. Y puta, no quiero más. No sólo no quiero intentar de mirar a alguien a los ojos, no quiero que me miren más a la cara. Nunca más. Ojalá pudiera salir a la calle con la máscara que me compré en San Pedro. Pero eso sólo haría que más me miren. Quiero que me dejen de mirar y yo dejar de mirar. 

Mi vida es cíclica. Y el círculo cada vez es más chico porque cada vez vuelvo más rápido donde mismo. Me pasa una y otra vez lo mismo y no aprendo. Soy inteligente para muchas cosas, pero para esto, no. 

Ayer exploté. Exploté mal, así como antes. Tenía muchas cosas en mente y eso fue como la gota que rebalsó el vaso. O quizás el chorro. No voy a fingir que el hecho en sí no me afectó. Sé que hay cosas peores, que hay gente que tiene dramas más importantes. Yo misma los tenía. Pero vengo arrastrando hueás de hace rato. Y ahora, pucha no sé. No me ayuda que niña ex me haya hablado dos veces en el rango de una semana. Aunque sea para decirme puros monosílabos. 

Exploté. Exploté. Exploté. Cuando ella me llamó de vuelta estaba llorando. Traté de que no se me notara y fui pesada. No quería que me escuchara. No así. Porque sentía que iba a gritar. Estaba gritando dentro mío. Todas mis voces estaban empujando mi cabeza para poder salir. Así que volví a manchar mi cortaplumas de rojo. Y me desesperé también, porque no lo encontraba. Di vuelta todo. Y tan acelerada estaba, que me corté un dedo del pie, sin querer. 

Cada vez que estoy en el espiral autodestructivo voy, me meto a Pagano, me emborracho/drogo como nunca/siempre y me meto con mujer que se me pase (y hombres, aunque me sienta asqueada después). Porque quiero ser mujer objetivizada. Quiero ser un objeto. Los objetos no sienten. Quiero que me vean y se acerquen a mí solamente porque están calientes. Porque mis contorneos bajo la música, la oscuridad y las luces de colores les hace imaginar cómo me muevo en la cama. Quiero que se calienten tanto, que me toquen ahí mismo en la pista, que me metan mano. Sólo ahí, soy nada. Siento nada. 

Pero ni siquiera mi ritual autodestructivo voy a poder hacerlo. Porque amigo de niña ex trabaja ahí. Porque niña ex puede que esté también ahí. Y además, porque dentro mío, no quiero hacerlo. Porque quiero y mucho a la niña de Santiago. Porque me voy a acordar de ella, como siempre lo hago. Porque voy a querer estar bailando con ella y pasándolo bien con ella. Porque voy a querer que ella me toque, en la parte de atrás del auto, en la cama, en todos lados. 

Ayer tenía ganas de llamarla a ella. Quería ir con ella. Incluso pensé en llamar a niña ex. Quería decirle que me cantara las canciones que solía hacer. No es buena cantante, pero inventó dos o tres canciones que siempre me cantaba (con letra chistosa). Cuando tenía pesadillas y no podía dormir, la llamaba y no estaba tranquila hasta que me cantara la canción de dormir. Porque puta, mis pesadillas son horribles. El hombre sin cara que me perseguía no es nada en comparación con las pesadillas que puedo tener. 

Pero llamar a niña ex habría sido peor. Si es que llegara a contestarme, me habría dicho que no recordaba las canciones. Estoy segura que habría estado carreteando también. Llamarla a ella también habría sido peor. Porque en el fondo, habría esperado que me dijera que todo lo que me dijo era mentira. Que nos veríamos el jueves. Que le podría por fin entregar su regalo de cumpleaños, que ahora estará en una caja. 

Quizás debo volver a escribir las cartas. 

Feliz mes Paula, feliz mes. 


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